4ª entrada 2014. «Don Manuel».

Así es el nombre del alcalde de San Agustín Acasaguastlán, Don Manuel Marroquín Hichos, cargo «divino» que ocupa desde hace 2 años, después de pasar una campaña electoral a la que se presentó por una aparición celestial que tuvo su esposa evangelista. Un señor mayor, con larga barba blanca y túnica, premonitaba que su marido sería el elegido.
El caso es que salió en las urnas, no sé si por la aparición o porque es el dueño de una aserradora que exporta a EEUU y prometía en su campaña arreglar todos los accesos a las aldeas y otros muchos proyectos, pendientes de realizar.
Pues bien, el año pasado, Don Manuel se comprometió con el doctorsito a pagar la mitad de los gastos de un depósito de agua para que los viejitos del asilo se pudieran bañar decentemente, pues cada 3 días eran aseados desnudos a la intemperie con un chorro de agua que salía de la cisterna de un camión.
Somos muy diferentes, pero nos apreciamos. Este aprecio, la posibilidad de visitar España por su pasión hacia los caballos y su «vergüenza torera» cuando me viera, me hacía pensar que antes de mi regreso los ancianos tendrían lo prometido, aunque me costase un día, inesperado, con Don Manuel.
Desayunamos con buen rollo, proponiéndole entre bromas que aprovechando su viaje a la feria del caballo de Jerez, debía revisar su próstata. Me contestaba: «doctorsito, allí en su país no han mejorado la técnica del dedo?…mejor que no me toque un médico uñudo…».
Lo acompañé en reuniones gestoras de la Muni (así llaman al ayuntamiento), también a algunas obras donde informaba a los trabajadores de que los días que no va a la Muni es porque anda buscando empresas que generen empleo para ellos, y así pasaron unas horas hasta que afrontamos el tema del agua del asilo. Con una visita al presidente de un Cocode (cooperativa que debía autorizar el suministro) y algunas llamadas telefónicas, creo que en 3-4 días estará todo zanjado.
Esta fue mi mañana del viernes, y para cambiar el tipo emociones que reflejo en las entradas previas de este blog, os contaré la noche del mismo día…
Don Manuel, estrechando nuestra relación, me invita a una fiesta en Guastatoya. Para que me sintiera más a gusto prescindió de sus dos guardaespaldas esa noche. Lo que ocurrió dentro de ese local no lo contaré en el blog, pero sí que al salir a las 2 de la madrugada nos habían acuchillado las 4 ruedas del todoterreno, llegada de dos pick-up de la policía con al menos 9 agentes, mil explicaciones a uno de ellos que me hizo borrar algunas fotos del momentazo Don Manuel,…, y para regresar a San Agustín acepté llevar un coche de uno de los muchachos que estaban en la fiesta.
Experiencias que uno vive, por conseguir agua para un asilo de 36 ancianos, aunque lo mejor estaba por llegar… El coche empezó a echar humo a mitad de camino, y los últimos 4 km los hice sin motor, cuesta abajo, claro, para acabar parqueando en la puerta de la comisaría de San Agustín. Allí lo dejé, y al policía que salió le dije que no me preguntara porque no me iba a creer.

 

 

 

 

 

Un comentario en “4ª entrada 2014. «Don Manuel».

  1. Jose Maria, eres un fenómeno. Quien fuera como tú.
    Lo que haces me conmueve como pocas cosas lo hacen ya.
    Gracias por lo que haces.
    Paco Perez desde tu Sanlúcar.

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