1ª entrada 2014. «Llegando a Guatemala».

Con mucha ilusión y sentimientos, difíciles de expresar por escrito, llego un año más a Guatemala…

Nada comparable con los blogs de mi amigo Perico, pero me apetece ir contando a la gente que me conoce lo que pueda suceder en estas semanas, compartir experiencias y emociones, y de esta manera que os acerquéis a este pueblo, sencillo y alegre, aún con ascuas del dolor y horrores sufridos en su reciente y larga guerra civil (1960-1996), que convive y lucha por salir de la miseria, del hambre, de los rencores, de la corrupción, la violencia e infinidad de injusticias sociales que podéis imaginar.

Sólo 3 semanas para disfrutar trabajando de sol a sol, …o de sol a luna; disfrutar madrugando para caminar y reír junto al Padresito, amigo de verdad, con quién cada mañana, entre bromas e ironía, hablamos e intentamos buscar soluciones a temas que darían para muchas películas. Quizás os cuente alguna…

Este tipo de viaje enseña sobre la vida, sólo una vida, que siempre miro como bella, pero claramente muchas de las personas con las que trataré en estos días, no tienen motivos para pensar ésto…

En Jerez con un poquito de arte pude facturar 52 kgs de medicación que en estos días aliviarán a niños de las aldeas de San Agustín Acasaguastlán de molestas parasitosis, picores de sarna, enteritis, infecciones,…, y más arte se necesitó para pasar la aduana en Guatemala con la ayuda de Wilson, un muchacho de las Obras Sociales del Hermano Pedro, que aunque saluda a todos los policías como si hubiese encestado un triple en el último segundo, la verdad es que no es demasiado despierto para estos temas.

Antes de aterrizar tuve la suerte de conocer a Ana, muchacha salvadoreña que regresaba a su tierra tras 3 años de dura vida «sin papeles» en Madrid. Ahora se reuniría con 3 hijos pequeños, pero esto no le quitaba su sensación de fracaso, así que tocó consolar y acompañarla como si fuera de mi familia por su miedo a ser detenida por la policía. Ella y Saturnino, hicieron que casi no me enterase de 11 horas de vuelo. Este joven manchego de cuarenta y tantos, con una mirada que hablaba de bondad, y su optimismo, restaba importancia a la situación laboral que vivimos en este país, aceptando el haber sido forzado a emigrar a Centroamérica si quería conservar su puesto de trabajo. Además tuve que curar una quemadura a una azafata….

Al salir del aeropuerto, me esperaba mi amigo Víctor, siempre pendiente de la más que previsible ausencia de Don Manuel, el señor alcalde, del que seguro escribiré algunas letritas….

Martes, miércoles y jueves revisaré a los niños con desnutrición que reciben incaparina por parte de Ibermed, pero eso ya os lo contaré otro día….

 

 

 

 

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